La Tertulia a la carta / Revista de Blogs

A freír espárragos.

Después de la tempestad vuelve la calma, sale el sol, y con él, los espárragos.

Pocas cosas habrá en el mundo que den tanto a cambio de tan poco: un poco de lluvia, sol y un paseo y tienes en tu mesa (de la cocina) uno de los manjares más exquisitos que puedan imaginarse, con esa textura un poco crujiente, al dente que diría el italiano, el color verde intenso, y ese sabor característico y original marcado por el punto amargo que les es propio, que deriva de su estatus de producto auténtico y silvestre.

Porque no estamos hablando de ese espárrago grueso, blanco o verde, que también puede estar muy rico, pero que al fin y al cabo, no es lo mismo. No es lo mismo un Aspargus Officinalis, de oficina, de cultivo, de lata, que ese otro nuestro, Aspargus Aphilus, el triguero salvaje y montaraz que crece en tapias, dehesas, olivares y cunetas. De Burguillos, de la Alconera o la Atalaya. Del Castellar, la Albuera o el Camino de los Naranjos, no es malo el paseo si luego lleva a la mesa una sopa de espárragos con su huevo escalfado, un revuelto o una tortilla con su poquito de jamón, una pasta con ajitos…

Pero además de sabor y textura, el espárrago tiene una lista infinita de usos medicinales que se vienen aprovechando, que sepamos, desde tiempos de los romanos: Apicio ya recoge recetas de espárragos en su De Re Coquinaria. Para empezar, son diuréticos y con alto contenido en antioxidantes, lo que sienta de muerte a nuestra piel y nuestro pelo. No engordan, no tienen colesterol pero sí mucha fibra, y son bajos en sal, por lo que encajan en cualquier régimen. Además, ricos en folatos, vienen genial para la dieta de las embarazadas.

Sin embargo, la última que se ha descubierto, la propiedad definitiva de los espárragos es esta: son un potente tónico anti-resaca. Olvídate delBloody Mary y el Alka Seltzer. Si los Carnavales están pasando factura, ya sea por las copas o por la Grasa, levántate y anda. Sal al campo, agáchate, coge uno, anda un poquito y vuélvete a agachar que en esa espárraguera hay unos cuantos más.

Ahora, si el dolor de cabeza no te permite tanta actividad, pásate por La Tertulia, siéntate en la terraza, disfruta del solito y mándanos a freír espárragos. Eso sí, con sus ajitos, sus huevos y su jamón.

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One thought on “A freír espárragos.

  1. jajajajaja!!!!! me encantan los esparraguitos, y me gusta esas nuevas propiedades de las que hablas!!! 😉
    En mi pueblo, con los primeros calores, sale la gente a buscarlos y es increíble, los congelamos y todo el año con espárragos (qué ricos!!!)
    Un besazo 🙂

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