Significante y significado

Significante y significado: Feria

Cada uno cuenta la feria según le va. Ahora que acaba de terminar la de Zafra, hoy, como hace 560 años, todavía habrá alguno frotándose las manos al pensar en el montón de dinerito que hizo con su piara de cerdos mientras otro se tira de los pelos pensando en lo gastado o llorando a ese amor perdido que vio bailando reguetón en alguna caseta. Porque Feria, además de un pueblo precioso de Badajoz, es fiesta y mercado, ocio  y negocio.

La según el DRAE, la palabra feria viene del latín tardío ferĭa, y entre sus significados, recoge diferentes acepciones que dan cuenta de la riqueza del término, desde el “mercado de mayor importancia que el común, en paraje público y días señalados” al “conjunto de instalaciones recreativas, como carruseles, circos, casetas de tiro al blanco, etc., y de puestos de venta de dulces y de chucherías, que, con ocasión de determinadas fiestas, se montan en las poblaciones”. Y es que, desde las propias Etimologías de Isidoro de Sevilla, ya está presente la diversidad de significados y matices aglutinados en el término.

Según Corominas, el término es un semicultismo que significa día de fiesta y que pasó a aplicarse a ciertos grandes mercados, celebrados en conmemoración de fiestas anuales. Pero hoy en día, tenemos ferias sin mercado, como la de Sevilla, y mercados sin fiestas, en cuyo caso, se suele hablar de feria de muestras. Feria es también el “ferial o recinto destinado a las ferias”, ya sea mercado o fiesta. Es “descanso” y es “trato. Es el “dinero o regalo que se da o recibe en días de ferias”, y feriar es, también, “regalar algo comprado en la feria”.

Esta diversidad de significados deriva de dos miradas de la vida, la religiosa y la civil, porque el lenguaje, en definitiva, no es más que una forma de apropiarse del mundo. Simplificando mucho, se puede decir que el significado primario de feriae (en plural) era el de “día de fiesta, y en concreto, de “fiestas consagradas al reposo, es decir, el domingo o dominicus die (dia del Señor). En el ámbito eclesiástico se pasó a denominar como feria (en singular) a cada uno de los días que seguían a la festividad mayor del domingo, sustituyendo con la denominación segunda feria, tercera feria, etc. a los nombres paganos de los días de la semana (Denominación que se extendió y se mantiene en la lengua portuguesa). Estos días que seguían al domingo eran los días laborables, y por tanto, los días en que se celebraban los mercados. 

Y en dichos mercados, junto a quienes compraban y vendían, había quien solo paseaba y miraba, y quienes se acercaban a cada pueblo para ofrecer sus espectáculos, entretenimiento a cambio de unas monedas: cantares de ciego y de gesta, romances, juglares y cómicos de la legua, fenómenos y casetas de tiro, coches chocante y tómbolas, el Teatro Chino de Manolita Chen y la Orquesta Vulkano. Y quizás el mercado pasó a un segundo plano y desapareció, empujado por otras formas de hacer negocio, pero la fiesta se quedó para que cada uno la cuente según le vaya.

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